En Puerto Aysén, aquellos jóvenes estudiantes de antaño que promovieron tantos carnavales, tantos bailes a beneficio, tantas instancias de regocijo, sin pensarlo se irían a transformar en los precursores y pioneros de la radiotransmisión en el territorio de Aysén.

Corría el año 1945 y aquellos mozos y mozas, incentivados por la algarabía que propone la organización de una Fiesta de la Primavera, instalaron una especie de radioparlante, de esas antiguas bocinas, a fin de encauzar a través de aquel gangoso sonido todos los libretos preparados para tan magna ocasión.

Es así que en breves minutos se instauró en la provincia la primera transmisión radial para un segmento auditor efectivo e instantáneo. Aquella bocina quedó instalada en la planta superior del Hotel Plaza, seguramente adosada a una de las ventanas de la monumental fachada, que muchos aún recuerdan como el mayor edificio de tres pisos, el más imponente de que se tenga memoria para la situación urbana de la época. Actualmente funciona ahí la Casa Pualuán. Quien tuvo principalísima injerencia en esta actividad pionera es don Yussef Laibe Villarroel, ilustre vecino de los principios del puerto, el que en aquellos días integraba el grupo de educandos del Liceo y otro de los integrantes del Alas de la época, Pedro Saavedra. Junto con enviarse saludos y besos los pololos, de entregarse mensajes especiales y bromas públicas, la transmisión servía para que los temas musicales de moda hicieran furor al escucharse en aquella bocina los últimos charlestone, foxtrots y valses que llegaban de Santiago. Con aquella primera experiencia radial quedó la vara muy alta para continuar efectuando emisiones en vivo. Fue Ricardo Osorio que unos ocho años después, al crearse el Deportivo Liceo instaló un segundo radio parlante en similares condiciones, pero no para resaltar una fiesta de la primavera sino para hacerlo funcionar como portavoz de las actividades deportivas y estudiantiles. A este nuevo desafío le pusieron el nombre histórico de CL-106 y fueron capaces de difundir programas culturales, informativos y gran variedad de música popular. Integraban este insólito equipo radial Edgard y Nassif Pualuán, Rodolfo Biere, Ricardo Stevens, Ricardo y Juan Osorio, Manuel Bórquez, Jorge Cuevas, Ricardo Carvajal, José Pepe Calvo Monfil , Luis Ramírez y Hugo Mora.

Desde aquellos primeros intentos muy básicos de radiotransmisión se fue conformando una sólida base guiada por el entusiasmo y el éxito de aceptación entre la comunidad, que veía con muy buenos ojos la integración a la música popular y a los mensajes de tono festivo, incluso a los radioteatros o programas culturales que tan bien se sentían a través del vociferante sonido metálico de las bocinas. Se sabe que quienes integraban este esmirriado grupo tuvieron un momento de reflexión para superar el entusiasmo inicial y echar a andar las ideas para crear una radio de verdad. Cierta tarde decidieron reunirse para conformar las primeras estrategias tendientes a organizar mejor sus intenciones. Realizarían una campaña masiva entre la comunidad con el fin de reunir fondos. Entonces, en unión con el Cuerpo de Bomberos organizaron una Fiesta de la Primavera que va a ser muy difícil de olvidar por la gente involucrada, ya que los fondos reunidos superaron con creces a los inicialmente estimados. Tanto, que los apoderados y docentes de la época vieron con malos ojos una inversión tan descabellada, exigiendo el cambio de directiva del grupo Liceo. Los jóvenes, idealistas y soñadores, además de tozudos en su empeño, no vacilaron en continuar con la idea, hasta que un día don Ruperto Urzúa que trabajaba como técnico de Correos y Telecomunicaciones les preparó especialmente al grupo un equipo de transmisión básica, de onda larga pero de corto alcance en su señal, quienes pagaron por él 28 mil pesos de la época.

El año 1955 es histórico para la aparición formal de la primera radioemisora en la reverberante Puerto Aysén, al aparecer la primera radioemisora de verdad bajo el nombre de CD-148 Radio Aysén de Puerto Aysén, a cargo del Club Deportivo Liceo y bajo el mando del novel director don Ricardo Osorio Araneda, el verdadero precursor del concepto de la radio en la vecina comunidad. Como muchas experiencias similares en diversas comunidades del mundo, este sistema de transmisión moderno para los tiempos que se vivían engrandeció el ámbito y el carácter de un núcleo social que ya se había afianzado desde el punto de vista de su organización y que merecía aunar voluntades y objetivos a través del encauzamiento y unificación de sus propósitos. La radio estaba ahí, al alcance de todos, siendo escuchados y comentados sus programas. Se iban dando avances importantes en la transmisión de veladas y actividades sociales, de kermesses, de fiestas sociales, justas deportivas y ceremonias cívicas. La radio se enredó en el buen sentir de la gente, entronizándose en el corazón de sus habitantes. Con una sintonía de muchos miles de habitantes y con un alcance efectivo de 10 kilómetros, la Radio Aysén continuó sirviendo las necesidades de las comunidades del puerto, con programas bailables y recreativos, la hora romántica, las emisiones deportivas, las noticias y aquel recordado espacio llamado La Hora del Magisterio.

Nuestra radio de hoy no se compara con la del principio, cuando un grupo de románticos y quijotes tenía una misión clarísima cual era levantar algo que no existía. Por supuesto, ya había una semilla que es el fenómeno producido cuarenta años antes en torno a los movimientos estudiantiles de la radiotransmisión. Un verdadero sueño acariciado.