Quiénes son ustedes...?
La película la habían anunciado el jueves, justo cuando llegó el camión de los correos con el cargamento semanal de diarios atrasados y unos impresos con los membretes escritos en máquina Burroughs de oficina. García, un señor muy alto, me entregaba un paquete blanco todos los lunes a las 6 y yo lo ataba cuidadosamente en la parrilla de la bici para pedalear a casa y abrirlo. Entonces me encontraba con la tapa multicolor y el aroma intenso de las tintas de colores donde se leía aquel título mágico: El Intrépido Peneca.
Aquella tarde sería distinta, porque nos habían dicho que Justino en el camión negro ya había estado vociferando el anuncio de la película del domingo por los parlantes móviles y que mucha gente se estaba preparando para ir. Incluso la señora rubia de la boletería abrió un poco antes el candado de la puerta para evitar las aglomeraciones propias de las reservaciones mientras Gómez, provisto de una pala vieja, intentaba tapar con ripio suelto las charcas de lodo que se iban formando alrededor de los galpones contiguos.
