AMOR DESDE LA MUERTE (De "Cartas del Buen Amor")
Oscar era el novio de María Laura, quien por motivos de trabajo debe alejarse de ella. Durante meses, la única comunicación posible con él es a través de cartas que Laura María escribe y coloca sistemáticamente al buzón del correo. Pasan los meses y los años, y al no obtener respuestas el amor se debilita y el olvido pasa a ocupar el lugar de la pasión. Lo que no sabe María Laura es que esas cartas nunca llegaron a destino, pues Oscar ha fallecido en un accidente carretero sin que nadie se lo informe jamás. El mejor amigo de Oscar recibe un día las cartas de manos de la dueña de la pensión donde se alojaba Oscar. Atribulado por la pena, decide escribir la última carta de amor, tomando el lugar de su mejor amigo y planteando la narración desde el punto de vista del remitente muerto.
María Laura:
No te imaginas cuánto he sentido (aunque demasiado tarde) que me hayas escrito durante tantos años esas cartas que nunca llegaron a destino y que además nunca supe que existían.
Que te sirva de consuelo entender (aunque supongo que ni siquiera lo intuiste), que durante el viaje a Maracaibo, el bus en que viajaba sufrió un accidente y murieron muchos pasajeros, entre los cuales estaba yo.
No quisiera importunarte con estas líneas escritas cuando yo ya no existo, pero me hubiera gustado mucho decirte en vida todo el secreto que me impulsó a amarte con todas las fuerzas de mi corazón.
Esas cartas que me mandabas nunca nadie me las entregó jamás. Pero hoy las tengo todas. Esteban, mi amigo de la infancia pudo por fin rescatarlas desde la casa antigua de los Valdés en la esquina donde está la panadería. La dueña de la pensión las había estado recibiendo y guardando a medida que llegaban, sin poder enviármelas ya que no conocía mi paradero.
Ya ves como es la vida, tan misteriosa e inasible como la muerte. Nunca hubiera yo podido escribir estos pensamientos cuando estaba vivo. Y ahora que no existo, lo hago, amparado por la fuerza indestructible de este amor que siento, incluso cuando ya no existe nada de mí.
En estos duros años de silencio en que mi alma pugnaba por alcanzarte, mil pensamientos tristes surcaron mis aguas, hundiendo todas sus frágiles naves y haciendo que mi espíritu se retire derrotado para siempre. ¡No te imaginas, María Laura, cuántos intentos por volver a saber de ti, cuántos años haciendo lo imposible por acercarme a tu lado a través de intentos vanos que infortunadamente fueron tan sólo inútiles esfuerzos. Finalmente, el tiempo borró para siempre todo vestigio de nuestra relación y recién ahora puedo leer esas misivas que me enviaste, sabiendo que acaso el amor que tú me profesabas ya se ha desvanecido, pero sigue conservando en silencio esa imagen tuya que me arrebataba.
Que te consuele saber que me di cuenta de tu tono esperanzador en cada línea que escribías. Por supuesto nunca podías imaginar que yo había muerto. Y nadie fue capaz de decirte nada en todo este tiempo.
Pero, recapitulemos. Hoy lees la carta de un difunto. Un hombre que te amó y te sigue amando más allá de la vida, alguien al que quizás nunca podrás tocar ni besar ni sentir físicamente, pero cuya presencia perdura en una dimensión misteriosa. Alguien que acaso se haya enamorado de ti muy prematuramente, sin saber lo que le esperaba.
Ese es el hombre que te escribe y te ama, el hombre que daría todo por verte de nuevo y que llora por todo lo perdido, alguien que es como un jirón de tiempo que regresa para adorarte con la misma intensidad del pasado, con la misma forma feliz de todos esos días que estuvimos juntos.
Espero me sepas comprender. Ahora que al menos sabes donde estoy, trato de imaginarme cómo recibirás la noticia y qué harás cuando sepas la verdad. Lo único que siento es no poder estar ahí para sentirte y consolarte, así como también a mí me costó sobremanera reponerme de la primera sensación de infinito, cuando supe que nunca más regresarían nuestros besos, nuestras caricias…nuestros momentos de felicidad.
Sólo me queda el consuelo de haberte sabido mía y de que me hubieras amado con la misma intensidad que yo lo hice. En todos los tiempos y en todos los lugares.
Siempre tuyo desde la eternidad
Oscar

ababa dijo
Esto si me gusta...
27 Abril 2006 | 01:18 AM