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La Coctelera

MEMORIALISTA

Las cosas tenían que suceder de ese modo

17 Abril 2006

El Monumento al Ovejero lo inspiró el coyhaiquino Abel Oyarzún

El 25 de octubre del año pasado dábamos a conocer una vibrante crónica referida al monumento al ovejero de Coyhaique, donde decíamos que faltaban muchas piezas para armar esta historia y apelábamos a la buena voluntad de los testigos y de quienes la conocían. Hoy apuntamos nuevas noticias sobre el tema.
Habíamos comprometido el nombre de Francisco Campos Torreblanca como escultor, en circunstancia de que se trataba de un gran hacendado de Punta Arenas de los años cuarenta. Lo más importante es que aparece hoy en escena el nombre del auténtico escultor, don Germán Montero.
Fue en 1944, que inspirado en el lúcido poema de José Grimaldi "El ovejero de mi tierra", se inauguró en Punta Arenas, el monumento al ovejero con el apoyo financiero del destacado ganadero Francisco Campos Torreblanca, padre del Premio Nacional de Literatura 1986 Enrique Campos Menéndez, siendo escultor Germán Montero Carvallo, quien se encontraba en Punta Arenas haciendo un reemplazo en el Liceo Industrial Armando Quezada Acharán, y quien modelara el ovejero coyhaiquino Abel Oyarzún Córdova con su caballo Santiago, un piño de ovejas y su perro. Recuerden la anécdota que se produjo en Il Bosco, plena Alameda santiaguina.
El monumento fue inaugurado oficialmente en la mañana del viernes 18 de febrero de 1944 con la presencia del Presidente de la República, Juan Antonio Ríos, del alcalde Carlos Turina Blazina, del donante Francisco Campos Torreblanca, el poeta Grimaldi y una masiva asistencia de público. Esta primera versión del monumento inaugurado en 1944 estaba hecha en granito. 18 años más tarde, el domingo 1 de abril de 1962, fue inaugurada la versión definitiva, esta vez en bronce, para asegurar su permanencia en el tiempo. Fue donada la original al pueblo de Coyhaique. A esta fecha ya estaba fallecido el donante, don Francisco Campos Torreblanca y el ovejero Abel Oyarzún asistió a la ceremonia ya viejo. "El ovejero de mi tierra" es el poema más conocido de Grimaldi, que se ha publicado en innumerables diarios, revistas y libros, que incluso ha sido recitado en el extranjero, como ocurrió con una emisora de Washington, Estados Unidos, que lo transmitió en un programa de homenaje a América Latina.
Este monumento que adorna la avenida Bulnes, es una de las mejores realizaciones del escultor chileno Germán Montero Carvallo. Tiene treinta metros de largo y contiene doce figuras entre las que predomina el ovejero y su caballo, perros y un hato de ovejas. El grupo escultórico se hizo para honrar a los hombres de campo magallánicos, quienes luchan constantemente contra el viento y las inclemencias climáticas; vigilan y arrean los rebaños que un tiempo constituyeron la riqueza principal de la zona. La actitud del ovejero y su caballo luchando contra Eolo austral del suroeste, es impresionante y de hermosa concepción artística.
Como se dijo en los años de su inauguración y posteriores, el monumento es una verdadera obra maestra y la más artística y ornamental que existía por entonces en todo el país. El conjunto reproduce los tipos clásicos de las pampas magallánicas. El primero es el trabajador encargado del cuidado y de la vida de miles de cabezas de ganado lanar a las que dirige con admirable precisión, sin permitir que se pierda o se separe de la enorme majada ni una sola. Es secundado por la maestría y habilidad de los perros que lo acompañan y a los que ordena con un gesto o un silbido. Es, como dijimos, en honor a estos hombres esforzados de los campos magallánicos, a sus caballos y perros, que son los guardianes fieles de la riqueza ganadera de la región. Todos están expuestos a los fenómenos de la naturaleza, a sus inclemencias y a las terribles sombras de la noche bajo las cuales deben, muchas veces, pernoctar al descampado; o en otras brillantes de estrellas, mas siempre acompañados de ese amigo o enemigo impostergable, que es el frío permanente de la estepa.
La composición escultórica representa a un ovejero auténtico, que lleva a su caballo tomado de la brida, mientras que arrea por la huella de una colina a un piño de ovejas, ayudado por sus perros fieles. El hombre parece enceguecido por la nieve y el viento huracanado, frente a los cuales lucha con coraje y abnegación.
El escultor Germán Montero Carvallo nació en Santiago, también en 1911 como Grimaldi y en 1927 ingresó a la escuela de Bellas Artes dedicándose a la escultura, arte por el cual tenía especial predilección, vocación y facultades naturales
Recordamos a Montero Carvallo con su atuendo característico: una boina vasca calada a un lado de su cabeza y la larga bufanda arrollada al cuello con sus flecos pendientes al frente y espalda; su conversación sencilla y amistosa, y sus noches de bohemia por los principales centros sociales de una época marcada por la intelectualidad y la bohemia.

servido por OSCAR HAMLET 2 comentarios compártelo

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Enzo Oyarzún Galindo

Enzo Oyarzún Galindo dijo

Muy bueno y pormenorizado el comentario sobre el Monumento al Ovejro, sin embargo hay un pequeño error. Abel Oyarzún Córdova no nació en Coyhaique sino en Curaco de Vélez de donde eran sus padres Pedro Oyarzún y Adriana Córdova. Se vino a Punta Arenas muy joven y trabajó por muchísimos años en la Estancia "Mina Rica" de propiedad del Poeta mencionado José Grimaldi Acotto. Abel Oyarzún casó con Rosario Oyarzún y tuvieron cinco hijos.

5 Enero 2009 | 08:22 PM

Carlos Anríquez

Carlos Anríquez dijo

Mientras viví en Punta Arenas, siendo adolescente, todos los veranos trabajaba en la´fábrica de muesbles de mi padre, ubicada en Avenida Bulnes con Capitán Guillermos. Mi hora de entrada era a las 7 AM y el trayecto entre mi casa - en el Barrio Yugoslavo - y la fábrica, lo hacía caminando. El monumento lo divisaba ya muy iluminado desde un par de cuadras antes de llegar y nunca dejó de maravillarme la tremenda humanidad que emite. Es un recuerdo que me acompaña siempre y me lleva de vueltas a Punta Arenas, ciudad que he considerado desde entonces como mi ciudad.

Te felicito por el comentario.

5 Marzo 2009 | 10:19 PM

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COYHAIQUE, Chile
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Aquí en mi ciudad natal, las sombras no existen. Sólo el espacio diáfano con olor a frutillas silvestres y un poco de fumarolas a las siete y media de la mañana. Coyhaique me recibe día a día desde que llegué al mundo en el segundo piso de una casa que aún existe y la diviso a veces con pena en la esquina de Freire y 12 de Octubre. De aquí salieron un día mis naves a buscar puertos seguros. Y me enamoré de las palabras, sagradas, emotivas, directas, llenas de poesías levantando viento o viéndose morir gracias a la inmediatez de que se valen para existir. Esos soplidos son verdes, como nuestras selvas que se montan sobre las camionetas y se convierten en humo que asciende por miles de techos. Coyhaique es siempre visitado por gente absorta y con ojos nebulosos que casi nunca hablan español. A ellos se los llevan a los ríos y a las selvas, los hacen aprender flyfishing, les llevan a gastar su dinero a centros nocturnos donde se toma mucha cerveza. Mi padre falleció hace 11 meses. Mi madre viene llegando a una casa nueva que arrendamos. Mis hijos son 4 y están desperdigados, sueltos por Chile, llenos de bríos, esperanzas, hijos y parejas que les aman. He escrito desde niño. En la universidad me descubrieron detrás de un cuento donde había manzanas rosadas. Era el laberinto de la UCV, de fines de los sesenta, cuando escuchábamos a los Jaivas y al Pirincho en la radio, todas las noches. Luego llegarían tiempos serios, como brújulas, todo marcando perfecto, con coordenadas que se entrometían entre mis versos y mis cuentos. Ahora estoy en Coyhaique y administro un Ciber café en pleno paseo Horn, donde trato de hablar inglés con los turistas para explicarles lo que somos. Escribo diariamente. Y viajan mis palabras a través de varios laberintos estrechos y también anchos. Mis palabras me pertenecen. Mis memorias son éstas. Acabo de ganar un premio en el Consejo del libro con mis 181 crónicas de la primera hornada. Para escribir hay que estar solo y vivo. Así estoy. ESCRIBE TUS COMENTARIOS. NOS HARAN BIEN A AMBOS. O mandame un email: dimelotou@gmail.com

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