AQUI NACÍ Y SEGURAMENTE AQUI MORIRÉ
Cuando uno nace el papá vocea a diestra y siniestra la noticia, el mío lo hizo en bicicleta avisando a toda la vecindad con potentes gritos de su juvenil alegría.
Cuando el murió, nadie pudo reaccionar ante tanta pena.
Cuando yo muera sucederá lo mismo. Moriré en mi tierra natal, con este Cerro Divisadero que todo lo domina y este Simpson de aguas plácidas que ayuda a creer que uno es inmortal.
Pero nadie lo es.
Lo que siento es que cuando yo muera, papá no va a estar ahí para subirse a alguna bicicleta y pedalear por el barrio para anunciarlo.
